Miles de historias que contar, miles de ideas que te pasan por la cabeza y sólo eres capaz de imaginar lo mismo, finales tristes.
Ya no existe en tu cabeza una historia feliz. Siempre falla algo.
Quizá porque los finales felices sólo existen en las películas. Y no en tu realidad.
Estás ahí sentada y te preguntas el porqué. Si no pegas, si no tienes nada que hacer en ese lugar.
Y te preguntas que cuál es tu lugar...
Si sirvió de algo respirar a última hora, cuando hace años llegaste al mundo con tantas dificultades y tanta angustia.